Tuesday, June 10, 2008

¿De dónde vendrá la esperanza...?



Cotidianamente nos vemos obligados a vivir en este tiempo post-moderno de perplejidad y de impaciencia, deambulando por el laberinto de indiscernibles expectativas de cambio.

Hora tras hora vivimos una existencia en la que impera la ausencia de lo sagrado. Incluso algunos de nosotros, nos sabemos asesinos de Dios.

Lo único que perseguimos es ese siniestro trivium del consumismo: salud, dinero y amor.

Pero ¿a dónde va nuestro mundo...?
¿Qué meta nos han trazado o mejor aún, que propósito nos hemos trazado como civilización?
¿Cómo volver a escuchar la voz de Dios? O en su defecto, ¿qué narrativa encontraremos para salir de esta aplastante e impenetrable oscuridad histórica? Hoy en día, inclusive la Ciencia, otrora proveedora de esperanzas, yace postrada y al servicio de la Gran Dictadura, el imperio de las ganancias.

No es sencillo perseverar. Haber abierto los ojos a algunas verdades de este mundo, de este tiempo, es una carga que no cómodamente se tolera; y sin embargo, es un mandato irrenunciable, ante la imposibilidad de volver a la “feliz” ignorancia.

La ansiedad nos consume... presos del samsara del trabajo-y-consumo, de las millones de imágenes tóxicas que perturban mente y alma, de los venenos emocionales que cancelan el espíritu humano y nos otorgan la mera condición de androides al servicio de la publicidad.

Mientras tanto, el Planeta enferma y este vehículo que llamamos “economía global” se precipita al colapso por su inherente insostenibilidad. Las artes se prostituyen. El raciocinio se corrompe y los que aún no quisiéramos estar aturdidos por la somnolencia somos abrumados por el pesimismo.

¿De dónde vendrá la esperanza...?

Esa, es hoy en día la pregunta y la búsqueda que motiva esta nueva era del blog. El año pasado tuve la oportunidad de escribir brevemente sobre el universo, el mundo, el Motor de Lagado y gozar esa vida contemplativa que debe ser ciertamente una de las muchas avenidas para el crecimiento del espíritu, y per se, uno de los propósitos primordiales de la existencia humana.

Sin embargo, por el momento, nuestros tiempos nos conminan a la premura y a postergar tristemente el ánimo de indagar y maravillarnos por el cosmos. A cambio, debemos asumir el gravísimo deber de conformar dentro de cada mente una resistencia y desarrollar el entender para un nuevo mundo.

De fracasar, enfrentamos la extinción, la oscuridad y la barbarie.

En verdad son estos tiempos fundacionales.

Esta es pues, el inicio de la búsqueda de la Segunda Fundación.